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GRANOS MÁS, GRANOS MENOS.

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Por: Hugo F Castellano.

Si hay que hablarle a diferentes públicos sobre los desafíos agroalimentarios del presente, y los que vienen, resulta imprescindible contar con la mayor precisión posible el papel que juegan los granos básicos en el mundo, su capacidad de oferta y la tensión histórica con una demanda creciente.

No se trata solamente de tener claro cuántos gramos hay. También es de enorme relevancia no dejar de reconocer el entorno, aspectos tales como las pérdidas que se producen inmediatamente después de la cosecha, por problemas o formas de almacenamiento que no son siempre las mejores.

Tener suficientes granos disponibles implica también pensar a futuro. Y esto representa tener una idea clara de la posibilidad de miles de mujeres y hombres agricultores alrededor del mundo que luchan contra el cambio climático, y la necesidad imperiosa de cuidar todos los recursos naturales, la biodiversidad, que en septiembre es motivo de una Cumbre internacional de Naciones Unidas, mejorar calidades productivas de esos granos y sortear muchos otros obstáculos. No son solo números, pero éstos al final suelen definir escenarios globales.

El mercado mundial de granos en ese marco complejo, muestra en 2020 una situación particular. Ocurre que el mundo se frenó de pronto en el mes de marzo a partir de una pandemia cuyo final aún es incierto. A partir de esto hay una situación vinculada a la oferta, sin descuidar la necesaria musculatura de una  demanda que en un inicio fue debilitada por los hechos de este año. El mundo enfrenta por la crisis sanitaria global, una contracción de sus economías y una situación crítica en muchos países productores que no tienen una capacidad de respuesta inicialmente suficiente

La más reciente y actualizada nota informativa de la FAO sobre la oferta y la demanda de cereales, publicada en septiembre, da cuenta de en este caso puntual de 2 765 millones de toneladas, que a pesar de un ajuste levemente bajista respecto a julio, representa un máximo histórico y 58 millones de toneladas aún por encima de la producción de 2019.

Una revisión a la baja de 26,3 millones de toneladas en agosto respecto de julio en el pronóstico sobre la producción de maíz en los Estados Unidos, está originada en algunos fenómenos climáticos que produjeron pérdidas en cosechas y rendimiento según el informe. Ucrania y la Unión Europea también a causa de condiciones adversas de clima redujeron perspectivas de rendimiento. Con todo, los números globales son robustos en la comparación con 2019 para el maíz.

Entretanto se prevé un 6% más de sorgo y en el caso del trigo, la producción de este año queda en 760,1 millones de toneladas, leve mente menor al  buen nivel de producción de 2019.

Hay en el informe habitual de FAO un elemento para ponderar. Es el pronóstico sobre la utilización mundial de cereales en 2020/21 que se ha incrementado en 11,0 millones de toneladas desde julio. Tanto maíz como trigo presentan demandas levemente más sostenidas desde el sector industrial principalmente.

Al hablar de granos, de cereales, la mirada recae necesariamente sobre las capacidades de la demanda. Este indicador hoy, resulta central porque puede llegar a medir qué tan complejos han sido los impactos en un año tan particular como el 2020.

Las últimas cifras permiten pensar en ciertos equilibrios de oferta hacia adelante.

El mundo necesita seguir alimentándose. Granos más, granos menos, los números muestran eso. Ahora el gran compromiso en acciones públicas y privadas, está en no desatender lo importante, tras revisar lo urgente. El comercio mundial de cereales, el mercado de granos, necesita de bases sólidas y sustentables para seguir adelante.

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